sábado, 29 de octubre de 2011

El Misterio del Señor Burdick

 La primera vez que vi los dibujos de este libro  fue hace un año en la casa de un hombre llamado Peter Wenders. Aunque el señor Wenders ahora está jubilado en otro tiempo trabajó para un editor de libros para niños, seleccionando las historias y las imágenes que luego se convertirían en libros.
Hace treinta años llegó un señor a la oficina de Peter Wenders, presentándose con el nombre de Harris Burdick. El señor Burdick le contó que había escrito catorce cuentos y dibujado muchas ilustraciones para cada uno de ellos. Había llevado un solo dibujo de cada cuento, para ver si a Wenders le gustaba su trabajo.
Peter Wenders quedó fascinado con las ilustraciones. Dijo a Burdick que le gustaría leer los cuentos lo antes posibles. El artista quedó en llevárselos al día siguiente por la mañana y dejó los catorce dibujos con Wenders. Sin embargo, no regresó al día siguiente ni el día después de ese. Nunca más se volvió a oír de Harris Burdick. A lo largo de los años Wenders trató de averiguar quién era Burdick y qué le había sucedido. Después de mucha espera, descubrió, por fin, un dato sustancial: la dirección de Harris Burdick. No dudó un segundo. Se arregló rápidamente y partió hacia la casa del extraño hombre.
Apenas llegó pudo ver que estaba en perfectas condiciones.  Masculló su nombre un par de veces. Pero solo obtuvo de respuesta el gorgoteo de una canilla abierta. Revisó todas las habitaciones, hasta que en la última pudo observar que sobre un escritorio había un boceto de un dibujo en el cual se encontraba el mar, vacío, frío y sin un destino. Alrededor del diseño se encontraban un par de lentes, una taza con café que estaba templado y un lápiz. Wenders no consiguió las respuestas que hubiese querido obtener.
Luego de una semana, el editor decidió volver a la casa del Señor Burdick, las preguntas lo carcomían, eran las cuatro en punto y Wenders se aproximó hasta allí. Estaba parado en la puerta, no se oía nada, ni a nadie, solo su respiración incesante. Determinó que debía entrar, la vivienda se encontraba en las mismas condiciones que la semana anterior, ¿acaso esto era una broma de mal gusto? ¿Burdick andaría en algo extraño? Sin más preámbulos, subió las escaleras y se encontró con la misma imagen de la otra vez sobre el escritorio, rodeada por un par de lentes, una taza y un lápiz. Pero en ese instante Wenders encontró una diferencia: el dibujo, algo había cambiado. Era… Ahora se veían las vías  de un tren sobre el agua. Parpadeó una y otra vez y observó que cada vez que cerraba los ojos algo nuevo aparecía… ¿Una zorra sobre las vías del tren? Sí, pero ¿acaso eso era impulsada por una vela? Las preguntas no se detenían, el señor Wenders no lo podía creer, se acercó al dibujo para corroborar la existencia de algo muy extraño. Ahora veía algunas personas tripulando la zorra y una de ellas era muy parecida a Harris Burdick. Entonces, algo insólito sucedió. Sintió cómo una fuerza superior lo arrastraba. Cerró los ojos. Una sensación de vacío, de frío invadió su cuerpo y el agua lo recorrió completamente, sus manos mojadas dejaron de sacudirse y  en un instante la respiración de Peter Wenders cesó.
Nada se supo después de Peter Wenders. Las imágenes del señor Burdick permanecieron solitarias, sin una historia que las contuviera, a la espera de alguien que las pudiese contar. 

1 comentario:

  1. Holi!, está re bueno tu blog C:, te podrías pasar por el mío ? http://dittoeldetressexos.blogspot.com/ e

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